
¿Consumo o recaída? - Cómo restablecer el equilibrio
A menudo, se produce una confusión (rara vez entre los profesionales) para definir si una situación de uso de la sustancia problema es un consumo o una recaída. Obviamente el consumo aislado posee un abordaje normalmente inmediato y de buen pronóstico. Dicha situación no solo se puede integrar dentro del proceso de rehabilitación, sino que es deseable que así sea.
De otra parte, la recaída implica un proceso en sí mismo que interfiere e interrumpe el proceso terapéutico o, que en el mejor de los casos, lo demora en el tiempo.
En relación a lo anterior, podríamos pensar que el consumo se configura como un factor precipitante, aunque en verdad constituye una oportunidad de consolidar y potenciar el progreso terapéutico siempre que se despliegue un abordaje adecuado, y por supuesto, cuando el consumo en sí mismo no ha mermado la estabilidad psiquiátrica del paciente.
Es preciso por tanto señalar, que el consumo no solo no perjudica el proceso rehabilitador situándolo en una posición de riesgo, sino que principalmente representa un momento decisivo para catapultar definitivamente los progresos terapéuticos.
Para ello, comentábamos antes que hay que realizar un adecuado abordaje profesional. En este sentido conviene realizar varias acciones:
• En primer lugar, no realizar ningún tipo de abordaje terapéutico mientras el paciente está bajo los efectos de la sustancia consumida (se recomienda que descanse hasta restablecerse).
• Una vez que han desaparecido dichos efectos (normalmente al día siguiente), indagar sobre la sucesión de acontecimientos que condujeron al consumo, cómo éste se desarrolló y que ocurrió mientras tanto y posteriormente. Es relevante incidir en cual ha sido la sustancia consumida, ya que esto nos informará sobre el efecto que el paciente buscaba.
• Es conveniente sondear las sensaciones que dicho consumo produjo y explorar en profundidad la reacción que tras el mismo se observa en el paciente: arrepentimiento sereno, culpa, indiferencia, racionalización exculpatoria, etc.
• Por supuesto, hay que observar si ha aparecido algún tipo de sintomatología psicótica reactiva o secundaria al consumo. Si es así, es necesario compensar farmacológicamente el impacto de dicha sintomatología.
• Una vez que el paciente se encuentra en posición de enfrentar el trabajo terapéutico, el objetivo es descubrir la causa motivadora que condujo al consumo y la estrategia que el paciente desarrolló para ejecutarlo (planificación reflexionada, acceso impulsivo, etc).
De este modo nos ponemos en disposición para re-elaborar la situación previa y ofrecer alternativas más rentables. Es importante motivar para el restablecimiento del estatus anterior y apuntar la posibilidad de consolidación del proceso previo compromiso terapéutico.
No obstante, es preciso que el consumo tenga un coste en el plano de las consecuencias. Dentro del recurso residencial, este hecho se suele codificar como falta grave e implica un despliegue contingente y proporcional al hecho ocurrido. En este sentido, también es necesario establecer, en función del ajuste comportamental, un plazo para la prescripción de la sanción que dependerá de los méritos del residente tras el consumo.
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